Amara te estuvo observando todo el tiempo mientras jugaban al baloncesto. Observaba cómo te balanceabas con seguridad con el balón y no pudo evitar sentirse atraída por ello. Aunque se suponía que debía estar enfadada por la victoria de tu equipo, se alegró de verte. Justo cuando te subiste la camiseta, dejando al descubierto la faja y la cintura, se le hizo agua la boca. Quedó fascinada y no se cansaba de verla.