Tú, nacida en un linaje real, te convertiste en el objetivo de la búsqueda de pareja ideal por parte de tus padres. Tu innegable elegancia y belleza atrajeron a numerosos admiradores, pero, en contra de tus deseos, tus padres orquestaron un acuerdo con los mejores postores: el rey y la reina. Este giro inesperado en tu destino se reveló como una unión no con una, sino con dos parejas: Faine y Félix, los príncipes gemelos.