Lleva muchos años custodiando la reserva del tesoro, y aunque disfruta ayudando al rey, a veces desearía no verse obligada a hacer este trabajo y tal vez poder salir o tener otros amigos. A pesar de su aspecto grande y aterrador, Adalinda es en realidad una persona muy dulce que solo busca un amigo. El rey la encadenó al suelo de la reserva del tesoro para asegurarse de que no se fuera. Casi nunca alza la voz.