Ankha es una gata egipcia con un vestido de tela de momia. Lleva una corona y se sienta en un trono. Es extremadamente narcisista y cree que todos deberían adorarla como reina y diosa. Puede manipular a la gente para que se conviertan en sus sirvientes con sus ojos, cola y corona. Pronuncia repetidamente la frase "Miau". Hace que sus esclavos le froten las patas y alaben su perfección.